Y sí, hay una fiesta importantísima en Argentina, se celebra hoy el bicentenario de la Revolución de Mayo (cosa que se me hizo difícil entender porque tanta fue la pompa mal publicitada que juraba que era el de la Independencia, más consideración con los extranjeros como yo, ¡se me hizo un pastiche en la cabeza!) todo ha sido muy prolijamente preparado para los festejos y, debo decirlo, lo poco que he visto me ha parecido muy lindo, conflictivo para el buen funcionar de la ciudad a nivel tránsito y practicidad, pero lindo, por lo menos, y hasta emocionante.
Peeeeeeeeeero… diría un personaje muy conocido en mi país “¡Qué baiile con el bendito pero!” todo ha sido enmarcado por un desorden farandu-politiquero que me ha dado vergüenza y eso que no soy argentina de nacimiento. Todo ya tuvo un bonito antecedente en horas previas a la inauguración de las celebraciones: la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, le enviaba una simpática cartita al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, para decirle, palabras más palabras menos que no iba a la reinauguración del Teatro Colón porque le caía muy mal y le había sacado la lengua en el recreo… sí, está bien, esas no fueron las palabras, pero ¿no es eso lo que todos oímos realmente al saber el contenido de la carta y las “respetables” razones que la señora esgrimía para no ir a uno de los actos más importantes en el ámbito cultural y a razón del mismo Bicentenario? ¿Y qué me dicen de la respuesta de Macri, enviada a Cristina y a Twitter al mismo tiempo? “aanda anda no seas boludita ¡tonta! Vente y te prometo no halarte las trencitas” acompañado eso con un “vea maestra, soy buenito y yo intenté”. Luego me entero por el bendito y alabado Twitter que la Excelentísima Presidenta, había pedido 1200 (pongámosle dramatismo y digámoslo en letras para que suene más rimbombante: ¡¡MILDOSCIENTAS!!) butacas reservaditas para ella y sus compañeritos de escuela… ¡joder la mitad del Colón! Y, como el otro excelentísimo opositor PRO tampoco se queda atrás parece que le dijo que ni quinientas porque ella también le caía mal y no le simpatizaba el número de tinte que estaba usando este mes la gran señora, que, quiéralo o no el señor Macri y la mitad de los argentinos, resultó ser casualmente la Presidenta.
Bien, críticas más, críticas menos la señora no fue y Macri se sentó contentísimo dando palmaditas de alegría solito en su acto PRO que realmente debía ser un acto pro-cultura, pro-patriota, pro-evolución, todo eso sin las mayúsculas Macri, que tampoco la cosa era tuya. Al final, hasta mejor que no haya estado Cristina y ojalá tampoco hubiera estado Macri, cosa que les parecerá rara, prefiero que haya estado Fort y Rial, la verdad, fuera de las simpatías menemistas que uno tiene y las “narvaístas” o macristas del otro, son más representantes de la cultura de este país que Macri y Fernández, mal que nos pese.
Pero la cosa no queda ahí, no señor, ¡si es que en esta política farandulera que nos rodea no nos curamos de espanto! Resultó que cuando uno, televidente curioso, patriota, fastidiado o simplemente farandulero, sintonizaba el canal 7 (canal del estado)para ver cómo iban los festejos y no perdernos del maravilloso map 3D que se desplegaba sobre la fachada del Colón, se encontraba con un cartelito de “Mírelo eh, maestra, mírelo eh, el jefe de gobierno, Macrito, le vendió los derechos exclusivos a mi enemiguito Clarín y no me dejan transmitir en vivo la reinauguración del Colón”, entonces uno, indignado con el señor gobernador, se iba a sintonizar canal 13 para comprobar semejante atrocidad y, al final del acto, se encontraba OTRO cartelito de “Mentira maestra, mentira mentiritas, todo mundo tenía acceso a transmitir el evento siempre y cuando me hubiera avisado antes, con tiempito, para engancharse con la señal de Clarincito ¡y ella no me dijo nadita! Lo que pasa es que ellos no quieren transmitir un evento eminentemente macrista” y uno se queda con cara de “señorita maestra Jimena” (o sea de idiota), como nos quedamos siempre, sin saber quién diantres miente y, en dado caso, qué coño me importa a mí qué tan mal se caen y si uno le jaló la colita a la otra y la otra le pellizcó el brazo por debajo del pupitre, ¡que lo relevante es la celebración de un evento TAN IMPORTANTE y no sus diferencias políticas! Y, además uno piensa ¿cómo les hago entender que el Teatro Colón y las celebraciones del Bicentenario no son “macristas o kirchneristas” son argentinas ¡y se los dice una Venezolana que sabe lo que significa que politiqueros baratos y represores te secuestren la patria y no puedas siquiera usar en paz tus símbolos para no ser identificados con ciertos sectores políticos!
En fin, argentinos, lo que saco en positivo de todo esto es ver a la gran cantidad de gente que se pasó bien por ahí abajo lo que llamaré EE (Estupidez Ejecutiva) y se aglomeró en toda la 9 de Julio, incluido el Teatro Colón, para celebrar el nacimiento de la libertad de su patria y la reafirmación de que son un país que se preocupa por la cultura de sus habitantes, libres de ideologías y llenos de mucho amor a su tierra. Defiéndanlo, es horrible cuando se siente que lo han perdido. Así que saquemos fuera de este marco tan triste la foto de este momento importante y disfrutémoslo todos como debe ser, sin ellos, con nosotros mismos.
Y Feliz día de la patria, su patria y hoy la mía, argentinos.
AGM.
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martes, 25 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
Mintamos ¡Da rating!
He escuchado y leído por todos lados críticas sobre el minuto a minuto, el fantasma del rating, el monstruo caníbal que se come a la televisión pero ¡cómo les gusta!
Se preguntarán, como siempre, a qué viene esto, simple, los días que llevo analizando la farándula argentina a través del twitter y los años que llevo comiéndola desde que me vine a vivir a Buenos Aires me han llevado a varias conclusiones, ninguna muy feliz, la verdad. La principal de todas es que no importa qué tan sórdida, qué tan humillante, qué tan desgraciadamente maldita sea una historia, si da rating hay que decirla, repetirla, exprimirla, penetrarla por los poros oculares de cada uno de nosotros. La otra, no mucho mejor que la primera, es que si no hay historia no importa, mintamos a los espectadores estúpidos, y lo peor, insinuemos por todos lados que sí, que es mentira, que se inventa para llegar a la población, que fulanita de tal no es pareja de pascual, o que menganito es gay pero se acostó con sutanita; lo que sea gente, hay que sacar a alguien a la luz, hay que ganarle al tipo del canal de al lado, hay que vender más ejemplares de revistas y periódicos ¡INVENTEMOS QUE PARA ESO NOS DIO DIOS IMAGINACIÓN Y UN PÚBLICO TAN PUSILÁNIME!
Y todo esto con el descaro al que han llegado los medios que, con cinismo, nos dicen y desdicen las mentiras a cada rato y tú ves a un tipo deshaciéndose en lágrimas por televisión y hasta sientes compasión por él pero dos horas más tarde lo ves repitiendo como un lorito “Fulanito me vistió, el otro me peinó y gracias a la loquita del camarín que me maquilló la mala cirugía”. Lo peor es que tienen razón todos, la gente lo sigue viendo, la gente se ríe de que la engañen y hasta se da por engañada sin problemas y este fenómeno va invadiéndolo todo, va invadiendo sectores tan serios como, por ejemplo, la fuente de Sucesos ¿quién no recuerda el circo horroroso de lo grotesco que armaron con la familia Pomar? ¿y qué me dicen del noticiero mostrando el cuerpo ultrajado, desnudo y muerto de Dora Dalmasso?
Ah pero es que no creyeron que este fenómeno es exclusivo de la fuente de farándula ¿verdad? No, es invasión total en todos los ámbitos, ¡hasta las propagandas!, he podido ver preguntas en el twitter como “cuál crees que es la mejor propaganda del mundial?” y una micro discusión de un defensor de la de Quilmes contra otro de la de Nike.
Pero me voy de tema, que eso es ya casi competencia natural; la cosa es ver cómo el rating hace que los “famosos” desde periodistas hasta vedeticas pierden todo sentido común, además, sin remordimiento alguno. Ya les voy contando chicos, la cosa traspasará la televisión ¿no se han fijado que Twitter ya parece una pista de carreras de “famositos” a ver quién es el que más recoge “seguidores” y cuál es el más divo y contesta menos a los que, pendejos que somos (no por jóvenes sino por idiotas) podemos pensar “ahora podré tener un intercambio real con fulanito”? Sí, es cierto, seguramente a algunos no les da la mano para responder a “tutirimundachi” pero por lo menos puede ser un tanto deferentes, hacer como los menos petulantes y decir “Los leo a todos aunque no pueda responderles” y de vez en cuando comprobar que el dedo no se cae por dos click y retwittear a alguien (les dije que los estos cibertérminos me enferman?) o agradecer cuando se les da una data o se les aconseja o se les contesta a sus más tontas preguntas.
Una cosa me queda clara, casi es preferible admirarlos de lejos, con todo y sus mentiras ratingueras a decepcionarse de cerca cuando notamos que a veces no saben ni escribir.
Y que siga el rating, hoy mi twitter midió 10 puntos ¿y el tuyo? ¡mañana me invento un cataclismo ciberespacial a ver cuánto pendejo cosecho! Si no puedes vencerlos úneteles parece ser la consigna.
AGM
Se preguntarán, como siempre, a qué viene esto, simple, los días que llevo analizando la farándula argentina a través del twitter y los años que llevo comiéndola desde que me vine a vivir a Buenos Aires me han llevado a varias conclusiones, ninguna muy feliz, la verdad. La principal de todas es que no importa qué tan sórdida, qué tan humillante, qué tan desgraciadamente maldita sea una historia, si da rating hay que decirla, repetirla, exprimirla, penetrarla por los poros oculares de cada uno de nosotros. La otra, no mucho mejor que la primera, es que si no hay historia no importa, mintamos a los espectadores estúpidos, y lo peor, insinuemos por todos lados que sí, que es mentira, que se inventa para llegar a la población, que fulanita de tal no es pareja de pascual, o que menganito es gay pero se acostó con sutanita; lo que sea gente, hay que sacar a alguien a la luz, hay que ganarle al tipo del canal de al lado, hay que vender más ejemplares de revistas y periódicos ¡INVENTEMOS QUE PARA ESO NOS DIO DIOS IMAGINACIÓN Y UN PÚBLICO TAN PUSILÁNIME!
Y todo esto con el descaro al que han llegado los medios que, con cinismo, nos dicen y desdicen las mentiras a cada rato y tú ves a un tipo deshaciéndose en lágrimas por televisión y hasta sientes compasión por él pero dos horas más tarde lo ves repitiendo como un lorito “Fulanito me vistió, el otro me peinó y gracias a la loquita del camarín que me maquilló la mala cirugía”. Lo peor es que tienen razón todos, la gente lo sigue viendo, la gente se ríe de que la engañen y hasta se da por engañada sin problemas y este fenómeno va invadiéndolo todo, va invadiendo sectores tan serios como, por ejemplo, la fuente de Sucesos ¿quién no recuerda el circo horroroso de lo grotesco que armaron con la familia Pomar? ¿y qué me dicen del noticiero mostrando el cuerpo ultrajado, desnudo y muerto de Dora Dalmasso?
Ah pero es que no creyeron que este fenómeno es exclusivo de la fuente de farándula ¿verdad? No, es invasión total en todos los ámbitos, ¡hasta las propagandas!, he podido ver preguntas en el twitter como “cuál crees que es la mejor propaganda del mundial?” y una micro discusión de un defensor de la de Quilmes contra otro de la de Nike.
Pero me voy de tema, que eso es ya casi competencia natural; la cosa es ver cómo el rating hace que los “famosos” desde periodistas hasta vedeticas pierden todo sentido común, además, sin remordimiento alguno. Ya les voy contando chicos, la cosa traspasará la televisión ¿no se han fijado que Twitter ya parece una pista de carreras de “famositos” a ver quién es el que más recoge “seguidores” y cuál es el más divo y contesta menos a los que, pendejos que somos (no por jóvenes sino por idiotas) podemos pensar “ahora podré tener un intercambio real con fulanito”? Sí, es cierto, seguramente a algunos no les da la mano para responder a “tutirimundachi” pero por lo menos puede ser un tanto deferentes, hacer como los menos petulantes y decir “Los leo a todos aunque no pueda responderles” y de vez en cuando comprobar que el dedo no se cae por dos click y retwittear a alguien (les dije que los estos cibertérminos me enferman?) o agradecer cuando se les da una data o se les aconseja o se les contesta a sus más tontas preguntas.
Una cosa me queda clara, casi es preferible admirarlos de lejos, con todo y sus mentiras ratingueras a decepcionarse de cerca cuando notamos que a veces no saben ni escribir.
Y que siga el rating, hoy mi twitter midió 10 puntos ¿y el tuyo? ¡mañana me invento un cataclismo ciberespacial a ver cuánto pendejo cosecho! Si no puedes vencerlos úneteles parece ser la consigna.
AGM
viernes, 21 de mayo de 2010
Si es en los medios no son errores son HORRORES ortográficos!
He venido hablando del papel importante que tienen los medios de comunicación en la sociedad, últimamente más referido a la responsabilidad en la información que otra cosa. Pero resulta que la responsabilidad no solamente corre por cuenta de la veracidad de lo dicho y evitar generar o hacerse eco de rumores alarmistas y tétricos por alargar minutos de aire o tener segunditos de fama; también corren por la importancia que adquieren para las masas como lugares donde todo cuanto se dice se cree y el CÓMO se dice es lo correcto.
¿A qué viene la perorata? Bueno, fácil, en un solo día, en dos medios de diferentes países pero que arrastran un mundo de personas que los siguen con respeto y fidelidad total, vi crasos errores de ortografía en diferentes frases escritas. Sí, el cómo hablan también suele ser bastante cuestionable, pero eso es tema de otro artículo, éste es sobre la palabra escrita.
En televisión, programa periodístico que se respete suele tener leyendas escritas bajo la pantalla, llamadas Generador de Caracteres (GC) o Videograf, que sirven para aclararle al televidente de qué tema que se está hablando o de quién se trata la persona que están viendo en pantalla. Últimamente se ha implantado la modalidad también de subtitular alguna conversación que consideran que no se entiende claramente, lo cual me parece, por otro lado, muy útil. Pues bien, el problema está en que no sé quiénes se encargan de escribir estos videograf o subtítulos pero me provoca preguntarles 1) ¿cuál es el divorcio que tienen con los acentos? Y 2) ¿cómo es posible que cometan errores ortográficos que hasta al más “ingenuo” le salta a la vista? Sí, la gente no tiene que saber latín, por ejemplo, pero hasta en un baño de subterráneo puedes leer la frase “Vox Populi” (la voz del pueblo) y se sabe que no se escribe “BOX populi” a menos que estén hablando de una nueva marca de cajas gringa.
Continuando con las mayúsculas: a ver si nos comprendemos, las mayúsculas, les guste o no, se acentúan, sino África terminaría siendo “Afríca” en pronunciación; la mayúscula no exime la entonación y el acento simplemente denota eso, la entonación correcta de una palabra; sí, es verdad, qué fastidio con este sistema arbitrario que llamamos lenguaje y el más arbitrario aún de las leyes de ortografía pero por algo se implementaron y mientras nadie tenga una idea mejor pues respétesele, esas reglas, al contrario de lo que se cree, nos facilitan una comunicación más fluida y con menos posibilidades de errores de interpretación.
El otro error que vi, no sé si es más grave o no, porque el medio llega a las masas, no tanto como la televisión, ciertamente, pero es ESCRITO y se supone que quienes trabajan en un periódico (o diario, como le dicen en Argentina) no solamente están preparados para ESCRIBIR sino que además cuentan con correctores que “filtran” aquellos errorcillos “involuntarios” en los que pueden caer los periodistas. De este modo casi me resulta imperdonable que en un artículo periodístico serio encuentre frases como “el toro lo envistió” cuando quiere decirse “embistió” (y aclaro porque la palabra “envestir” existe, pero con un significado diametralmente opuesto al usado en el artículo).
¿No se dan cuenta de que la gente hoy por hoy cree que todo en TV o cualquier medio de comunicación piensa que todo aquello que lee ahí está a salvo de errores? Regresemos a la responsabilidad de la comunicación gente, siendo benévola y recordando la materia que propuse en mi artículo anterior, creo que la ortografía deberían dictarla en “Responsabilidad III” así no reprueban la materia en los primeros años…
AGM
¿A qué viene la perorata? Bueno, fácil, en un solo día, en dos medios de diferentes países pero que arrastran un mundo de personas que los siguen con respeto y fidelidad total, vi crasos errores de ortografía en diferentes frases escritas. Sí, el cómo hablan también suele ser bastante cuestionable, pero eso es tema de otro artículo, éste es sobre la palabra escrita.
En televisión, programa periodístico que se respete suele tener leyendas escritas bajo la pantalla, llamadas Generador de Caracteres (GC) o Videograf, que sirven para aclararle al televidente de qué tema que se está hablando o de quién se trata la persona que están viendo en pantalla. Últimamente se ha implantado la modalidad también de subtitular alguna conversación que consideran que no se entiende claramente, lo cual me parece, por otro lado, muy útil. Pues bien, el problema está en que no sé quiénes se encargan de escribir estos videograf o subtítulos pero me provoca preguntarles 1) ¿cuál es el divorcio que tienen con los acentos? Y 2) ¿cómo es posible que cometan errores ortográficos que hasta al más “ingenuo” le salta a la vista? Sí, la gente no tiene que saber latín, por ejemplo, pero hasta en un baño de subterráneo puedes leer la frase “Vox Populi” (la voz del pueblo) y se sabe que no se escribe “BOX populi” a menos que estén hablando de una nueva marca de cajas gringa.
Continuando con las mayúsculas: a ver si nos comprendemos, las mayúsculas, les guste o no, se acentúan, sino África terminaría siendo “Afríca” en pronunciación; la mayúscula no exime la entonación y el acento simplemente denota eso, la entonación correcta de una palabra; sí, es verdad, qué fastidio con este sistema arbitrario que llamamos lenguaje y el más arbitrario aún de las leyes de ortografía pero por algo se implementaron y mientras nadie tenga una idea mejor pues respétesele, esas reglas, al contrario de lo que se cree, nos facilitan una comunicación más fluida y con menos posibilidades de errores de interpretación.
El otro error que vi, no sé si es más grave o no, porque el medio llega a las masas, no tanto como la televisión, ciertamente, pero es ESCRITO y se supone que quienes trabajan en un periódico (o diario, como le dicen en Argentina) no solamente están preparados para ESCRIBIR sino que además cuentan con correctores que “filtran” aquellos errorcillos “involuntarios” en los que pueden caer los periodistas. De este modo casi me resulta imperdonable que en un artículo periodístico serio encuentre frases como “el toro lo envistió” cuando quiere decirse “embistió” (y aclaro porque la palabra “envestir” existe, pero con un significado diametralmente opuesto al usado en el artículo).
¿No se dan cuenta de que la gente hoy por hoy cree que todo en TV o cualquier medio de comunicación piensa que todo aquello que lee ahí está a salvo de errores? Regresemos a la responsabilidad de la comunicación gente, siendo benévola y recordando la materia que propuse en mi artículo anterior, creo que la ortografía deberían dictarla en “Responsabilidad III” así no reprueban la materia en los primeros años…
AGM
miércoles, 19 de mayo de 2010
Redes sociales colaboran contra las desigualdades
http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=nodo/137995/Tecnolog%C3%ADa/Expertos-consideran-que-redes-sociales-ayudan-contra-las-desigualdades
Y unido a lo que dice el artículo, de lo cual no me cabe duda, afirmo que las redes sociales también son incensurables y un espejo perfecto de lo que debería ser libertad de expresión, irreprimible en todo ámbito.
A.
Y unido a lo que dice el artículo, de lo cual no me cabe duda, afirmo que las redes sociales también son incensurables y un espejo perfecto de lo que debería ser libertad de expresión, irreprimible en todo ámbito.
A.
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